Ciudad de Guatemala, 9 oct (EFE).- Guatemala anunció este viernes la incorporación de un nuevo suplemento alimenticio en su estrategia pública para combatir la desnutrición crónica y aguda en la infancia, como parte de un plan impulsado junto al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) tras varias pruebas piloto globales.
La iniciativa, lanzada por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) de Guatemala y Unicef, arrancó en una fase piloto en siete municipios priorizados de los departamentos de Alta Verapaz (norte) y Totonicapán (oeste), con el objetivo de atender a 14.770 niños de entre seis y veinticuatro meses de edad.
El producto es un suplemento de base lipídica -es decir, elaborado a partir de grasas saludables y aceites esenciales- que aporta, en sobres de 20 gramos, un total de 24 micronutrientes, proteínas y ácidos omega 3 y 6.
Además, la entrega mensual del suplemento en los puestos de salud busca incentivar el monitoreo periódico del crecimiento infantil en las comunidades vulnerables.
"Este es un pequeño sobrecito, son apenas 20 gramos, algo muy pequeño, pero que puede hacer una gran diferencia en la vida de los niños y niñas de este país", afirmó Alejandra Trossero, representante de Unicef en Guatemala, quien recalcó que la desnutrición requiere un abordaje integral que incluya agua potable, vacunación y protección social.
Por su parte, el ministro guatemalteco de Salud, Joaquín Barnoya, remarcó que la estrategia responde a evidencia científica y no a una medida improvisada, al tiempo que señaló las causas estructurales y socioeconómicas del padecimiento en la infancia guatemalteca.
"En pleno siglo XXI es una vergüenza que en un país como Guatemala todavía tengamos este tipo de enfermedades que son resultado de un sistema socioeconómico que discrimina y ha dejado a una parte de la población que sufre las consecuencias", aseveró Barnoya durante el lanzamiento del producto.
Kimberly Corado, coordinadora del Programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Prosalud) del Ministerio de Salud, aclaró que, aunque el programa impacta en la reducción de la desnutrición crónica, la elección de los territorios se basó en la concentración de casos de desnutrición aguda y mortalidad infantil.
Corado explicó además que el retraso en el crecimiento aumenta marcadamente a partir de los seis meses de edad, lo que afecta a un 34 % de los lactantes de seis a once meses y ha alcanzado un 49 % de los bebés de entre los dieciocho y veintitrés meses.
Con base en esos criterios de vulnerabilidad, el Ministerio de Salud estableció un plan de escalamiento a tres años en tres fases sucesivas que ampliará la cobertura.
Tras el proyecto demostrativo actual —que cuenta con el apoyo técnico y financiero de Unicef y de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días—, la estrategia se extenderá a 62 municipios en la fase uno (2027), a setenta municipios en la fase dos y a 74 municipios en la fase tres, hasta sumar 206 municipios priorizados en todo el país y atender a 335.538 niños en todo el territorio.
Con un costo individual de 226,20 quetzales (unos 29,1 dólares) anuales por niño para garantizar una dosis diaria, la estrategia requerirá una inversión pública total de 75,8 millones de quetzales (aproximadamente 9,7 millones de dólares) a lo largo de sus tres fases, monto que el Ministerio de Salud incorporará paulatinamente en sus presupuestos para garantizar su sostenibilidad.
(c) Agencia EFE